En segundo lugar, los buenos tutores también prestarán atención al desarrollo personal y la planificación profesional de los estudiantes. Alentarán a los estudiantes a participar en conferencias académicas, publicar artículos y otras actividades de intercambio académico para mejorar su capacidad e influencia académica. Al mismo tiempo, un buen mentor también ayudará a los estudiantes a encontrar oportunidades de prácticas y empleo y les brindará apoyo y orientación para su desarrollo profesional.
Además, los buenos tutores también se centrarán en cultivar las cualidades integrales y las habilidades de trabajo en equipo de los estudiantes. Organizarán a los estudiantes para que participen en proyectos de investigación científica para que puedan aprender a cooperar con otros y desarrollar espíritu de equipo y habilidades de liderazgo. Un buen tutor también alentará a los estudiantes a participar en competencias académicas y actividades de práctica social para ampliar sus horizontes y desarrollar habilidades interpersonales.
En definitiva, para los estudiantes de posgrado, tener un buen mentor es una experiencia muy beneficiosa. Los buenos tutores no solo pueden brindar orientación y apoyo académico, sino también prestar atención al desarrollo personal y la planificación profesional de los estudiantes, y cultivar las cualidades integrales y las habilidades de trabajo en equipo de los estudiantes. Dichos mentores se convertirán en mentores y amigos importantes en la vida de los estudiantes y tendrán un profundo impacto en el crecimiento y desarrollo de los estudiantes.