Hasta 1893, un ingeniero americano llamado Judson desarrolló y patentó el "dispositivo de bloqueo deslizante", que era el prototipo original de la cremallera. La llegada de este dispositivo repercutió en los botones utilizados en las botas altas. Pero este invento no tuvo éxito rápidamente, principalmente porque la calidad de este primer dispositivo de bloqueo no era lo suficientemente buena y era fácil de aflojar en momentos y lugares inadecuados, causando vergüenza.
En 1913, el sambak sueco mejoró este tosco dispositivo de bloqueo y lo convirtió en un producto fiable. El método que utilizó fue conectar dientes de bloqueo de metal a un eje flexible. La forma en que funciona esta cremallera es que cada diente es un pequeño gancho que se acopla con un pequeño orificio debajo de un pequeño diente en el cinturón siguiente y opuesto. Este tipo de cremallera es muy resistente y sólo se puede abrir deslizando el control deslizante para abrir los dientes.
A medida que el producto se difunde, la tecnología de fabricación de cremalleras se extiende gradualmente por todo el mundo. Países europeos como Suiza y Alemania, y países asiáticos como Japón y China también han comenzado a establecer talleres de cremalleras.
Las primeras cremalleras se utilizaron para botas.